Política Sectorial
"Bienvenidos a mi pueblo", un programa para reducir el desarraigo rural

|Santa Fe|
La fundación suiza Es Vicis puso en marcha en nuestro país el programa Bienvenidos a mi pueblo con el fin de fomentar las migraciones hacia zonas rurales. La primera prueba piloto se desarrolla en Colonia Belgrano, una localidad santafesina que se encuentra a 190 kilómetros de Rosario.
El proyecto original nació en 2014, pero se potenció durante el contexto de pandemia. Lo que pretende es incentivar la vuelta de las personas a las comunidades rurales para mitigar el desarraigo. El argumento de la iniciativa se asocia a la falta de oportunidades que las personas encuentran en las grandes ciudades, al revés de lo que se creía hace un tiempo.
Hoy las diferencias entre las metrópolis y las pequeñas localidades no son tantas. Las oportunidades que antes brindaba la ciudad a los jóvenes que migraban para obtener más crecimiento económico y académico, son escasas. A esto se suma el estado de hacinamiento en el que terminan viviendo muchas familias e incluso la perdida identidad cultural que atraviesan como consecuencia.
“Elegimos Argentina porque lideraba el ranking de despoblación rural, muy superior a otros de Latinoamérica y uno de los más altos del mundo. Si el modelo funcionaba acá, iba a funcionar en otros lugares. Sólo el 8% de la población argentina vive en zonas rurales, en las últimas décadas se dio una fuerte migración interna. Dicen que la gente va la ciudad porque le gustan las luces y quiere ir al teatro, pero cuando le preguntas te dice que está por el trabajo, si le das la oportunidad, naturalmente va a querer reorientarse”, explicó a Telam Cintia Jaime, directora ejecutiva de la fundación y creadora del proyecto.
Particularmente, Colonia Belgrano fue elegida para aplicar al programa entre 14 pueblos. Según explicaron, en la localidad santafesina se identificó “una capacidad de bienvenida muy sólida" y que "rápidamente se organizaba”. Los vecinos son los encargados de recibir a los "repatriados", pero luego la organización del programa realiza un trabajo comunicacional “para cambiar la narrativa de expulsión”. Esto ultimo, significa romper con el discurso de que "para ser alguien o algo, es necesario irse del pueblo".
Los encargados de desarrollar el programa antes de cada prueba llevan adelante un estudio de mercado con el objetivo de definir las oportunidades económicas que existen concretamente, porque consideran que “la primera sostenibilidad tiene que ser laboral”. Luego el proyecto se extiende de manera territorial dentro de cada localidad, a través de una organización vecinal donde se dejan claros los objetivos del programa y la metodología de trabajo.
El financiamiento de las viviendas está a cargo de las provincias involucradas. Las personas que deciden volver a sus pueblos adquieren un plan de viviendas y pagan las cuotas correspondientes al mismo. Por su parte, la organización controla el estado de ese proceso relevando datos y manteniendo vínculo con las instituciones del lugar.
Al ser consultada por los deseos que motivan a las personas a volver a sus localidades de origen, la especialista dijo: “Dicen que querían irse de las ciudades desde mucho antes de la pandemia. Cuando largamos nuestra propuesta en 2016 tuvimos 20.000 familias anotadas en 4 semanas. El deseo es no tener que irse 15 días de vacaciones sino vivir en un lugar que parezca como estar de vacaciones e ir a la ciudad cuando lo necesiten. Hoy en día las condiciones de conectividad están más que dadas para poder trabajar con productos y servicios que pueden darse en estos lugares”.
Si bien la prueba piloto del programa se hizo en nuestro país, “Bienvenidos a mi pueblo” cuenta con una gran demanda a nivel internacional. “Tenemos llamados desde distintos países de Latinoamérica, Europa y Asia que piden la implementación del programa para distintas regiones y que sus pueblos florezcan”, explicó Jaime. “Colombia tiene un poco más del 80% de reagrupación de personas en ciudades, lo mismo México, una de las mayores poblaciones de Latinoamérica", detalló la experta.
Entre los pro de la iniciativa también se encuentra la reducción del impacto ambiental, ya que la acumulación demográfica en los centros urbanos hace que las consecuencias en el ambiente sean negativas por la contaminación residual. “Estamos consumiendo el planeta. Las grandes ciudades utilizan el 80% de la energía global, producen el 70% de los residuos y aportan de manera directa al efecto invernadero”, detalló la Directora del programa.
Para aplicar al programa es necesario ser residente de una ciudad y desear vivir en un pueblo; tener emprendimientos y oficios que puedan trasladarse al ámbito rural; ser empleado o poder trabajar de forma remota y rentar otra propiedad que le permita radicarse en un pueblo o bien estar en la búsqueda de una re-migración a comunidades rurales. Además, los interesados podrán encontrar toda la información que necesiten en el sitio web de la fundación Es Vicis.